19 jul 2011
Después de tanto herrar, a uno no le da más ganas de jugar. Después de haber estado tan abajo, ya no tenés ganas de subir. Entendiendo, aceptando y comprendiendo que hay gente que no sirve para llegar lejos, y gente que nació estando por encima de todos y todo. Hay gente que no tuvo que sufrir por las cosas que hoy tiene, nunca libró una batalla, ni sintió que ya era hora de bajar los brasos. Hay gente que nace ya con la predisposición a aceptar que no tiene que hacer más nada para ser feliz, y gente que sabe que va a tener que luchar toda su vida. En esta vida hay expertos en guerras y en ocio, los que luchan y los que aceptan, los que sufren y los que no sienten, los que piden y los que obligan. Los que viven del ocio, se ríen de los guerreros, los burlan, disfrutan que tienen que luchar toda su vida para conseguir lo que ellos ya tienen. Los guerreros envidian todo lo que tienen los que viven del ocio. La vida se basa en bulgares pecados capitales. Que bueno es saber que no soy ni perdedora, ni ganadora. Pertenezco a una clase aún más baja que los perdedores.
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